Buscando el entorno perfecto para criar a su futuro hijo, Saga y Jon se instalan en una remota vivienda rodeada por la espesura del bosque, el mismo escenario donde ella creció. Sin embargo, la llegada del recién nacido desata una atmósfera de pesadilla: aunque su entorno insiste en que todo es normal, Saga experimenta la certeza absoluta de que el bebé esconde una naturaleza perturbadora. Con un matrimonio desgastándose bajo el peso del aislamiento, ella se queda sola defendiendo una sospecha que nadie más se atreve a ver.