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Sylvester Stallone revela el precio que pagó por convertirse en Rocky y Rambo

Durante décadas, Sylvester Stallone fue uno de los grandes símbolos físicos del cine de acción. Su cuerpo terminó siendo inseparable de personajes como Rocky Balboa y John Rambo, pero alcanzar aquella imagen tuvo consecuencias mucho más graves de lo que el público imaginaba.

A sus 80 años, el actor habló abiertamente sobre los extremos a los que llegó durante los años 80 y reconoció que su preparación física terminó convirtiéndose en una obsesión que afectó seriamente su salud.

Rocky comenzó a cambiar también físicamente

Stallone explicó que originalmente imaginaba a Rocky como un hombre de apariencia relativamente normal. Sin embargo, conforme avanzaron las películas comenzó a pensar que el personaje debía verse cada vez más trabajado físicamente.

Con John Rambo, la exigencia aumentó todavía más.

El actor quería construir un cuerpo que pareciera el de un guerrero: atlético, definido, rápido y agresivo. Su referencia no era simplemente ganar mucho volumen muscular, sino conseguir una apariencia que comparó con la de un jaguar o un felino.

El problema llegó cuando esa transformación dejó de ser simplemente parte del trabajo.


Stallone llegó al 2,6% de grasa corporal

El punto más extremo ocurrió durante Rocky III, estrenada en 1982.

Stallone reveló que llegó aproximadamente al 2,6% de grasa corporal y que estaba tan obsesionado con mantener aquella definición que terminó desarrollando bulimia.

“Se convirtió en una obsesión. Realmente grave”, reconoció el actor al recordar aquella etapa.

El intérprete también habló abiertamente sobre el uso de esteroides durante esos años y reconoció que el físico que mostraba en pantalla no podía mantenerse simplemente mediante entrenamiento y alimentación.


Las películas de acción terminaron pasando factura

Pero el problema no estuvo únicamente en mantener un cuerpo extremadamente definido.

Stallone también realizó durante años muchas de sus propias escenas de riesgo, algo que terminó dejando consecuencias permanentes.

El actor asegura que ha tenido nueve operaciones de espalda, dos intervenciones en los hombros y tres fusiones cervicales, entre otros procedimientos médicos.

Mirando hacia atrás, admite que habría tomado decisiones diferentes.

Si pudiera repetir aquella etapa, asegura que dejaría más trabajo en manos de los especialistas y evitaría asumir tantos riesgos físicos únicamente para conseguir una escena.

Cop Land cambió su relación con su cuerpo

Curiosamente, uno de los papeles que terminó liberándolo de aquella obsesión fue Cop Land, película de 1997 en la que interpretó a un sheriff cansado, con sobrepeso y muy lejos del aspecto físico de Rocky o Rambo.

Para Stallone, aceptar que podía protagonizar una película sin necesitar un cuerpo extremadamente trabajado representó un cambio importante en la relación que tenía con su propia imagen.

Décadas después, continúa entrenando y manteniéndose activo, pero reconoce que todo aquel esfuerzo tuvo “un precio terrible”.

Rocky Balboa y John Rambo ayudaron a convertir a Sylvester Stallone en uno de los grandes iconos del cine de acción. Ahora sabemos que detrás de aquellos músculos y entrenamientos existía también una batalla mucho menos visible: la obsesión por mantener una imagen que terminó llevando su cuerpo mucho más allá de sus límites.


Walter Meneses